Hospedería El Arco: comprometidos con el entorno

Hospedería El Arco
El Arco, 6. Villavieja del Lozoya
Tel.: 91.868.09.11
www.hospederiaelarco.com
Cierra domingos noche y de lunes a jueves (excepto verano)
Precio medio: 45 euros

Un bello arco mudéjar del siglo XIII, una pareja de arqueólogos y una hospedería rural en un tranquilo pueblecito de la sierra norte de Madrid ¿Cómo encaja todo? Quizás la vida está llena de casualidades, o puede que no. Da igual. El caso es que hace diecisiete años el azar llevó a Mª José Mendoza y Juan José Cano a iniciar su aventura hostelera, un poco desencantados de no poder ejercer su profesión de buscadores de restos antiguos. Y se instalaron en este agradable hotelito-restaurante de estupendas vistas sobre el valle del Lozoya, que sólo abre los fines de semana.La paz es total. El comedor, presidido por un impresionante arco medieval perfectamente conservado –faltaría más, los técnicos están en casa- mantiene pequeños detalles (flores frescas, vajilla vintage, cartas con papeles hechos a mano) que le dan personalidad, en buena medida la de Mª José, encargada de la sala. El otro 50%, la cocina, es responsabilidad de Juanjo, chef en parte autodidacta en parte formado con el vasco Rogelio Barahona (Urkiola Mendi), que inicialmente estuvo asociado al proyecto.Con una idea muy clara de apostar en lo posible por los productos de proximidad (carnes de la Sierra, quesos de la zona, huevos de corral, verduras y legumbres de huertas vecinales, setas, caza…), Cano pergeña una carta breve –con alguna sugerencia-, marcada por la temporada y un regusto entre casero y tradicional. La mayoría de las propuestas se resuelven con desparpajo: las cremosas croquetas, la ensalada de bonito en escabeche serrano con pimientos asados (estupendo bonito preparado con un escabeche ligero), las verduras rebozadas (en especial las inhabituales pencas de acelgas rellenas, receta burguesa que casi se ha perdido), los callos con su punto canalla y tabernario o un revuelto de morcilla serrana, especiada y suave, muy rica. Entre los pescados, bacalao confitado con patatas secas, plato algo desdibujado por el exceso de pimentón, o el corzo estofado, tirando a seco, aunque de sabor auténtico. Con los postres, apetecible torrija de pan brioche.Y en la sobremesa, refrescante gintónic y puede que agradable charla con los anfitriones que, por cierto, han conseguido ejercer la arqueología. Seguro que le cuentan la historia del arco…

RAQUEL CASTILLO