Un puzzle gastronómico con ‘El aroma del crimen’

El-aroma-del-crimen-DESTXabier Gutiérrez

Ediciones Destino, 2015

Curiosa novela gastropoliciaca con una estructura y un estilo narrativo más cinematográficos que literarios: secuencias que se alternan como las de un montaje en paralelo, diálogos y situaciones que se reproducen y describen con detalles propios de una filmación o personajes que actúan observados por un narrador ubicuo como la cámara. Xabier Gutiérrez, autor de numerosos libros de gastronomía y de esta su primera novela, sabe mucho de psicología —es lo que estudió en la universidad— y de cocina: vaya si se nota. Pero, o desconoce las convenciones del género negro o se propone reinventarlas —con resultados, a veces, notables— igual que aborda la cocina en el restaurante Arzak como director de innovación desde 1990.

El protagonista —un oficial de la Ertzaintza y antigourmet que va descubriendo la gastronomía— plantea el caso como Gutiérrez el relato: un puzzle de muchas piezas —restaurantes, cocineros y allegados, incluyendo un par de cadáveres— que hay que ir encajando. El sprint final de la trama —que había avanzado sin prisas casi hasta el final de sus 396 páginas—, los frecuentes momentos de cocina y las interesantísimas reflexiones gastronómicas de los personajes —la comida, pero también el mundillo de los restaurantes— o Donostia como escenario —tan reconocible como la persistente lluvia que cae durante casi todo el libro— hacen de El aroma del crimen una lectura atractiva para el amante de la novela de intriga, de la gastronomía o de la ciudad de San Sebastián.

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